sábado, mayo 26, 2007

O Salario do Silencio y la coherencia

Este es el título del documental que se ha estrenado esta tarde en el salón de actos del vicerrectorado del Campus de Esteiro. La sala estaba llena. Sólo recuerdo un lleno similar con la presencia del escritor Arturo Pérez-Reverte para su conferencia en la Cátedra Jorge Juan.

A lo mejor la cantidad de público para algunos no es importante pero para mí supone que el tema que se trata en el documental despierta interés, y no sólo de unos pocos, porque había gente de todas las edades.

Por si a estas alturas alguien no lo sabe en el vídeo se trata el tema de la planta de gas. Se puede considerar también el oportunismo de la fecha del estreno, a dos días de las elecciones municipales, pero hay que destacar que se ofrecen diferentes puntos de vista y que se ha permitido a todas las fuerzas políticas expresar su opinión acerca del tema, aunque algunos hayan rehusado aceptar la invitación y otros ni tan siquiera la hayan contestado, según se dijo en la presentación previa a la proyección.

Durante alrededor de 60 minutos se muestra la problemática de la instalación de la planta de gas en el interior de la ría: hablan los vecinos más próximos, los técnicos, los políticos, ... y el sentido común, sobre todo de los que han dejado de militar en fuerzas políticas que han cambiado de postura según la posición que ocupaban antes en la oposición y ahora en el poder.

No merecen mención los que desde el principio defienden lo indefendible y lo siguen haciendo en este vídeo: que la ubicación es la correcta y que no existe peligro. Es curioso que entre los socios de gobierno en nuestra ciudad se mantengan posturas opuestas y sigan juntos, pero el veredicto final nos corresponde a todos nosotros el próximo domingo.

Espero que esta obra audiovisual tenga toda la difusión posible y que pronto esté accesible a todo el mundo a través de esta red de redes para que se pueda opinar desde todos los puntos del globo, especialmente en los lugares en donde han pasado por circunstancias similares y la presión social ha vencido al interés económico.

A otros les parecerá un problema lejano y que nuestra ciudad tiene otros más sangrantes, y sin quitarles ni una gota de importancia a esos problemas, he de decirles que la supervivencia de la ciudad depende de que se instale o no esa planta, ya que una explosión la dejaría reducida a cenizas.

Nosotros juzgaremos a nuestros políticos locales en unas horas en las urnas, pero no se olviden de que nuestros hijos nos juzgarán por nuestros actos como nosotros hemos juzgado los de nuestros mayores, y, seguramente para nuestra desgracia, la historia colocará una vez más a cada uno en su sitio.

Apelo a su coherencia para que en el futuro todos puedan seguir rumbo a Ferrol, y no a visitar sus ruinas.