lunes, febrero 04, 2008

Esperando un cambio.

Sería muy cómodo mantenernos en el sofá de nuestro salón esperando un cambio en la ciudad que nos rodea. Si bien a veces se obran milagros no hay ninguno datado recientemente y menos en nuestras latitudes.

El cambio puede empezar por nosotros mismos, con acciones concretas que tengan efecto más allá del puente de As Pías. Recientemente hemos perdido la oportunidad de ser candidatos a Patrimonio de la Humanidad por nuestros castillos, arsenales y barrio de A Magdalena, pero no creo que esto debiera desilusionarnos y entregarnos al derrotismo habitual, sino reflexionar y actuar en positivo.

Podríamos echar un vistazo a nuestros hermanos lugueses, que llevaron a cabo una serie de actuaciones exitosas en torno a la muralla hasta que consiguieron la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Lo más importante en el caso de la muralla no fueron las acciones en sí, como el abrazo de libros en torno al recinto, sino el apoyo con el que contaron, que provenía fundamentalmente de los propios lugueses.

El convencimiento debe ser primero individual, tomando conciencia de nuestro patrimonio, de su importancia y de la necesidad de su divulgación; y colectivo, encabezados por nuestro gobierno municipal abanderando las ideas que todos apoyamos y que redundarán en el beneficio de Ferrol y por consiguiente de los ferrolanos.

Podemos empezar nuestras acciones individuales solicitando infraestructuras turísticas básicas, previas a la difusión externa de nuestro patrimonio, como son señalizaciones y paneles informativos, y no pedir sólo su instalación sino su mantenimiento y limpieza.

Más de uno habremos tenido alguna vez que dar alguna indicación a un foráneo para llegar a tal o cual sitio y tener que ingeniarnoslas para dar referencias en base a cualquier edificio o cruce sin poder hacer uso de la frase "...y a partir de ahí ya está señalizado".

Esperemos que los responsables tomen nota porque en esta ciudad hay muchas y muy buenas ideas, sólo hace falta que sean recogidas, sin mirar los colores de quien las ofrece ni de quien las toma, así conseguiremos que cada vez más gente ponga rumbo a Ferrol.